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ONE PROJECT_ART MADRID ALEJANDRA SAMPEDRO

Actualizado: 6 de nov de 2017




Texto escrito por el comisario Carlos Delgado Mayordomo y publicado en el catálogo de Art Madrid 2015:

Una de las claves de la poética de Alejandra Sampedro es su relación con el entorno natural, fundamentalmente con el mar, sus despojos y sus insondables misterios. Las esculturas de la artista nacen de un minucioso proceso de recolección y archivo de la creba, pequeñas teselas de porcelana que, tras su naufragio, son devueltas por el mar a la orilla de las playas con una nueva dimensión formal. Estos objetos han sido recogidos por Alejandra Sampedro en el litoral de Cabo Silleiro (Baiona, Pontevedra), alrededor del viejo faro donde el abuelo de la artista trabajó como farero durante años.

 En estas playas, las crebas tienen una riqueza fuera de lo habitual, fenómeno extraño teniendo en cuenta que nunca hubo ninguna fábrica cerámica en las cercanías de Silleiro. Ya sea por las corrientes que vienen del golfo de México, sea por los numerosos naufragios en la zona o por haber sido el vertedero de Baiona, el caso es que actualmente siguen apareciendo pequeñas piezas de orígenes tan dispares como Francia, Alemania, China, Sargadelos o Portugal. Estos fragmentos matéricos, junto con otros materiales de deshecho como tapones cerámicos o viejos relojes, componen y completan las figuras antropomorfas del universo fabuloso de la artista.

 Resistencia y dureza, desgaste y fragilidad, naturaleza y artificio, destrucción y construcción, son algunos de los binomios  que maneja, con excepcional rigor, Alejandra Sampedro. La poética del objeto encontrado es enfilada hacia una nueva vía donde la creación se plantea como un deambular permanente a través de una historia extraña, indescifrable, tan misteriosa para la artista como para el propio espectador. La respuesta de Alejandra Sampedro es, sin embargo, absolutamente eficaz: ante la imposibilidad de recuperar el sentido último del objeto, emprende un proceso de construcción capaz de reorientar la lectura del mismo. De este modo, frente a la densidad visual contemporánea y a la hipertrofia de la mirada, la artista bucea a contracorriente y encuentra en un resto perdido, gastado y desorientado, la materia adecuada para reflexionar sobre el tiempo y la memoria.

 La propuesta de Alejandra Sampedro tiene algo de aquella figura, el bricoleur, que Lévi-Strauss planteaba como estrategia epistemológica capaz de estructurar de manera ordenada lo caótica que puede resultar la naturaleza, si bien dicha elaboración no procedería de otros conjuntos estructurados, sino del uso de residuos y restos de acontecimientos. En este sentido, la artista engrana fragmentos para generar unidades escultóricas que muestran sin rubor las llagas del proceso, esto es, su irremediable fragilidad.

Carlos Delgado Mayordomo

















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